jueves, agosto 17, 2006

BEIJING: PROMETE UNA LUCHA A MUERTE CON EL DALAI LAMA

Por Jane Macartney, de The Times, en Beijing Times Online, 14 de agosto de 2006 El nuevo oficial de más alto cargo de China en Tíbet se ha embarcado en una feroz campaña para aplastar la lealtad al exilado Dalai Lama y para extinguir las creencias religiosas entre los oficiales gubernamentales. Zhang Qingli, fue designado secretario del Partido Comunista de la Región Autónoma de Tíbet en mayo. Un aliado de Hu Jintao, el Presidente chino, el Sr. Zhang, 55, se ha movido rápidamente para estrechar su control sobre esta región profundamente budista. Previamente él fue director de la paramilitar Xinjiang Production and Construction Corps en la región principalmente musulmana del oeste, supervisando la migración étnica de los chinos Han así como la seguridad de la frontera. La campaña del Sr.Zhang dirigida a acabar con la lealtad al Dalai Lama, quien escapó a India durante un levantamiento anti chino en 1959, ha adoptado un tono raras veces visto desde mediados de los ´90. Al mismo tiempo Beijing ha lanzado un airado aluvión retórico contra la región del rey-dios y prohibido su fotografía después que enfureciera a China por haber anunciado unilateralmente el descubrimiento de la reencarnación del segundo monje más sagrado de Tíbet, el Panchen Lama. En mayo el Sr.Zhang le dijo a los más importantes oficiales del Partido en la región que estaban comprometidos en una “lucha a muerte” contra el Dalai Lama. Desde entonces él ha implementado varias nuevas políticas para erosionar la influencia del monje de 71 años quien los dirigentes chinos creen está haciendo una campaña disimulada para ganar la independencia para su patria en los Himalayas. A los tibetanos étnicos que son servidores civiles de todos los rangos, desde los empleados menos significantes del gobierno hasta los más altos oficiales, les ha sido prohibido asistir a cualquier ceremonia religiosa o ingresar a templos o monasterios. Previamente, sólo los miembros del Partido fueron obligados a ser ateos pero muchos de ellos discretamente conservaron sus creencias budistas. Las campañas de educación patriótica en los monasterios han estado en la vanguardia de las protestas anti chinas que se han expandido. Los oficiales étnicos tibetanos en Lhasa así como en los condados rurales circundantes han sido obligados a escribir críticas sobre el Dalai Lama. Los servidores civiles más importantes deben producir redacciones de 10.000 palabras mientras aquellos que ocupan puestos menores necesitan escribir sólo 5000 caracteres condenatorios. Incluso los oficiales retirados no están exentos. Organizaciones no gubernamentales en Tíbet no han sido respetadas por el estrecho control del Partido del Sr. Zhang. Previamente dichas organizaciones –involucradas en ayuda, asistencia sanitaria, educación y preservación edilicia- habían podido firmar contratos a cinco años con el Gobierno para trabajar en la región. Pero esto ha sido recortado a dos años y a varias se les ha denegado un nuevo contrato y deben irse. El Sr.Zhang le dijo a un reportero la semana pasada: “El Dalai Lama solía ser un reconocido líder religioso, lo que es un hecho indudable, pero lo que ha hecho lo hace indigno de ese título” Su tono se repitió en las recientes páginas llenas de diatribas en las ediciones china y tibetana del Tíbet Daily que acusaban al Dalai Lama de colaborar con la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos. Se decía: “Lo que él persigue es una estafa y no hay diferencia entre “alto nivel de autonomía” e “independencia tibetana”. El Sr. Zhang dijo que pocas personas entendieron la verdadera naturaleza del Dalai Lama. “Yo todavía no puedo comprender cómo él fue premiado con el Premio Nobel de la Paz. ¿Qué paz le ha brindado él al mundo?” Las últimas denuncias ponen en duda el futuro de las negociaciones secretas entre los enviados del Dalai Lama y Beijing sobre su posible retorno al Tíbet. Las negociaciones reanudadas en 2002 han tenido hasta ahora escasos progresos. Arrojando luz sobre el proceso, un oficial chino ha dicho que los enviados del Dalai Lama han planteado la cuestión del “Gran Tíbet” pero eso es inaceptable para China. Partes de las provincias occidentales chinas de Gansu, Qinghai, Sichuan y Yunnan son hogar de grandes poblaciones de tibetanos étnicos y muchos fueron respetados dentro de Tíbet en una reconfiguración del gobierno en los ´20 y los ´30. El comentarista del Tíbet Daily, identificado por el nombre tibetano de Yedor, dijo: “Es fácil para uno ver el motivo ulterior del Dalai Lama: finalmente conseguir la independencia tibetana” El Dalai Lama ha dicho que él no busca la independencia sino autonomía dentro del gobierno chino

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