DALAI LAMA: SUS CREENCIAS Y ESFUERZOS
Por Camila Hemandas en Manila Standard Today
Yo soy un monje budista que practica la compasión infinita y reza diariamente por la completa felicidad de los seres sensibles. Yo creo en la promoción de los valores humanos. Yo instintivamente quiero una vida feliz para los seis billones de seres humanos porque todos nosotros somos parte de ellos. Si ellos están en dificultad, nosotros también sufrimos. Por eso es que yo tengo un total y voluntario compromiso en mi preocupación por esos seres”
- Su Santidad el Dalai Lama
En un tiempo en que la violencia religiosa es justificada por muchos, el Dalai Lama es admirado como uno de los pocos líderes religiosos que hasta hoy mantiene su postura. Para él, el fin todavía no justifica los medios.
En su residencia oficial de Dharamsala en los Himalayas de India, Su Santidad el Dalai Lama, en una entrevista en profundidad con CSS Latha de la revista Sociedad, relató como él no ha cambiado su postura a pesar de los largos años vividos en el exilio, lejos de su Tíbet natal. Él está firme en su convicción de que el Budismo es todo espiritualidad y no política. “La política es el comercio de la comunidad humana. Pero si la gente que lleva la política tiene una mente más religiosa, entonces sus actividades políticas serían más verdaderas, honestas y compasivas. Practicando el “Buda dharma” o la preservación de la espiritualidad y la cultura tibetana se puede proporcionar una mejor plataforma para la lucha por la libertad tibetana. La libertad tibetana y el budismo tibetano están muy relacionados. Yo soy un monje budista y la lucha por la libertad tibetana es puramente política. Por eso es que tengo que considerar si debo involucrarme en ella o no”.
Tenzin Gyatso, el XIV Dalai Lama, benevolente y humilde líder del budismo tibetano y galardonado Premio Nobel de la Paz ha vivido en India desde que escapó de Tíbet en 1959. Por años su lucha por liderar el Tíbet a través de su dinámica compasión, como cabeza política y religiosa ha provocado la ira del Gobierno chino. En 1960, el Primer Ministro Indio Nehru le garantizó a él y a su comunidad, refugio en India después que el saliera de su domicilio, el Palacio Potala, durante la cumbre del gobierno comunista en China. Hoy, gente de todas partes de India viene a escuchar personalmente sus sesiones de enseñanza y sus opiniones son consideradas “la voz del Buda mismo”. Él confiesa: “Muy en lo profundo yo siempre me consideraré un monje. Yo me siento más como una persona religiosa. Incluso en mi vida diaria, yo puedo decir que paso el 80% de mi tiempo en actividades espirituales y el 20% en el Tíbet como un todo. Yo no tengo una educación moderna en política excepto por una pequeña experiencia. Es una gran responsabilidad para alguien no muy bien equipado”
En efecto, el Dalai Lama hace lo que dice. Él lleva una austera y disciplinada vida, caracterizada por largas horas de meditación y estudio. Según el Secretario adjunto de su oficina, Chhime Chhoekyapa, “cuando Su Santidad está en Dharamsala, se levanta a las 03.30 en la mañana. Después de su ducha matinal, comienza el día con oraciones, meditación y postraciones hasta las 5 a.m. Luego de ello, él hace una corta caminata matinal alrededor de la residencia. Si está lloviendo, Su Santidad usa una rutina. El desayuno es servido a las 5 y media. Para su desayuno él tiene gachas de cereales, tsampa (harina de cebada), pan y té. Su Santidad sintoniza su radio en las Noticias mundiales de la BBC en Inglés mientras toma su desayuno. Desde las 6.30 a las 8.30, Su Santidad continúa su meditación matinal y sus oraciones. Entre las 9.00 y las 11.30, estudia varios textos escritos por maestros religiosos budistas. Entre las 11.30 y las 12.30 es tiempo para su almuerzo.
La cocina del Dalai Lama en Dharamsala es vegetariana. Pero durante sus visitas fuera de Dharamsala él toma en consideración la comida no vegetariana. Como un monje budista ordenado, Su Santidad no cena. Ya sea para discutir algún tema de trabajo con su personal o mantener audiencias o entrevistas, Su Santidad visita su oficina desde las 12.30 a las 16.30. Típicamente, durante una tarde en la oficina, es programada una entrevista además de varias audiencias con tibetanos y no tibetanos. Una vez en su residencia, Su Santidad hace su té de la tarde a las 18.00. Luego tiene tiempo para sus oraciones nocturnas y meditación entre las 18.30 y las 20.30. Luego de largas 18 horas, Su Santidad se retira a su cama a las 20.30. Suena como un régimen agotador para un hombre en sus setenta años.
En los últimos dos años el Dalai Lama ha viajado a 25 naciones, enfatizando los valores humanos básicos como la tolerancia, la compasión, el perdón y el sentido de la responsabilidad. “Todas las religiones hablan de las mismas cosas... amor, compasión, tolerancia y perdón. Es el mismo mensaje dado con diferentes métodos y nosotros necesitamos diferentes métodos. Buscar la genuina armonía en la base del respeto mutuo es el compromiso voluntario que yo he tomado como un monje budista y lo seguiré haciendo hasta mi muerte”.
Cuando es preguntado acerca de la situación apremiante en la que están sus compañeros monjes en Tíbet donde sólo unos pocos monasterios se mantienen en pie, el laureado Nobel se lamenta, “Yo estoy muy preocupado por ellos porque sus vidas permanecen bajo el miedo. Cuando fui a India, yo tenía 25 años. Hoy, estoy arriba de los 70. Por lo tanto los mejores y los más importantes años fueron pasados en India donde disfruto de una plena libertad”.
En la presente oprimida sociedad tibetana donde crece el malestar con la opresiva forma de vida, “muchos tibetanos, particularmente las generaciones más jóvenes que están dentro del Tíbet, quieren una completa separación. Pero según mi opinión, Tibet todavía está bastante subdesarrollado, hablando del punto de vista material. Por eso, en lo que tiene que ver con el desarrollo material, si nosotros permanecemos dentro del ámbito de China, podríamos tener un beneficio más grande proporcionado por el gobierno chino que sería una autonomía significativa”.
El Lama es un hombre alegre y jovial quien sonríe de buena gana fácilmente. La alegría y el contento parecen impregnar su personalidad. A pesar de las dificultades que enfrenta como jefe de estado y de una institución que evoluciona desde hace 500 años, él permanece optimista sobre el futuro. En una muy publicitada entrevista previa, él ha dicho que el próximo Dalai Lama podría nacer fuera del Tíbet si la situación de persecución religiosa aún permaneciera. Mientras tanto, este soldado de la paz e ícono de la espiritualidad está en las sublimes cimas nevadas de los Himalayas tocando los corazones y las mentes de todos a quienes conoce, al tiempo que camina los ocho pasos del sendero de Buda.-
Por comentarios: E-mail de la autora: kamillahemandas@yahoo.com
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