EL DALAI LAMA TRAE UN MENSAJE DE COMPASIÓN A LOS ADOLESCENTES
Las sencillas palabras del líder del Budismo Tibetano dejan embelesada a la inquieta gente joven
Rod Mickleburgh
The Globe and Mail
9 de Setiembre de 2006
VANCOUVER- Una remarcable y mutua admiración se apoderó del Teatro Orpheum aquí ayer en la mañana, cuando el venerable Dalai Lama mantuvo embelesados a varios miles de adolescentes normalmente inquietos, con su sencilla prédica sobre compasión.
A pesar del ocasionalmente torpe inglés y del menos que perfecto micrófono, el líder del Budismo Tibetano de 71 años los hizo inclinarse hacia adelante para atrapar cada palabra, sus celulares y sus diarios rituales adolescentes fueron momentáneamente olvidados.
Cuando él se levantó para irse, saludando a su joven audiencia con las manos juntas en señal de bendición, ellos respondieron con una larga y sostenida ovación de pie, llena de gritos y aplausos, normalmente reservada para estrellas de rock.
Tal vez fue el visor rojo de Canadá que él mantuvo en equilibrio sobre su cabeza calva durante las dos horas y media del diálogo; tal vez fue su incesante buen humor, bromas y risa pronta o tal vez –más probable- fue su mensaje sobre la necesidad de aprender la tolerancia y la compasión en nuestro mundo cada vez más violento, lo que encendió a los adolescentes.
“Él fue realmente genial”, dijo la estudiante Jenny Tan, antes de irse corriendo para unirse a sus amigos. “En cierto modo abrió mi mente, mucho de nuestro propio universo depende de los demás. Yo antes nunca pensé sobre eso de ese modo”.
Vincent Wong, 16, de la escuela secundaria Príncipe de Gales repitió: “Él es bastante genial, realmente. Él sabe mucho. Realmente me gusta”.
Narpinder Rehallu, de dieciséis años, de la escuela secundaria Sir Charles Tupper dijo que ella fue inspirada a ser una mejor persona.
“Ayudando más a los demás, cambiando la manera en la que yo actúo”, supongo. “No siendo parcial sólo con amigos y familia sino prestando atención a los otros” dijo ella pensativamente.
El acontecimiento que llenó las 2800 butacas de la capacidad del teatro, fue una de las pocas veces en que el exilado ganador del Premio Nobel de la Paz ha compartido el escenario exclusivamente con gente joven.
Hubo estudiantes presentadores, un estudiante moderador y otros seis estudiantes plantearon preguntas al Dalai Lama, sentado con las piernas cruzadas sobre el asiento, un amplio y confortable sillón.
Sin preámbulo le fue preguntado por qué él sentía que era importante tener un diálogo con gente joven. El Dalai Lama respondió: “La respuesta es bastante sencilla. El pasado es pasado y el futuro está llegando”.
“Yo soy del siglo 20. Nosotros creamos muchos problemas. Ahora nosotros estamos listos para decir adiós... para la generación más joven, es más fácil tratar con la nueva realidad. Es más fácil cambiar”
Entonces, señalando a su intérprete por mucho tiempo, agregó con una amplia sonrisa: “Este es el rostro de una persona vieja. Es mucho mejor ver el rostro de una persona joven”
El tema de su diálogo fue “Cultivando la compasión” y el Dalai Lama no eludió aplicarlo a los sucesos actuales, incluyendo el continuo derramamiento de sangre en Irak.
Él dijo que el mundo está acostumbrándose a tales sucesos sombríos. “Miles mueren en África cada día. No mucho se ha hecho. Día a día, en Irak, cientos de personas son asesinadas y esto se ha convertido en noticia frecuente. Es muy triste”
“Nosotros nos estamos volviendo más y más separados, viendo eso como una enfermedad crónica. Esto debe cambiar” declaró el Dalai Lama.
“La llave para cambiar es moviéndonos más allá del egoísmo hacia la compasión por los demás”, él dijo. “Este es el camino de la paz interior y de la fortaleza”
“El extremo egocentrismo y el egoísmo siempre traen desastre. La gente que siempre usa las palabras ´mi, mío, yo´ tiene una gran chance de sufrir ataques al corazón. Este es un hecho científico”
“La moderna educación aparece hacia un lado” agregó. “Prestando poca atención a los valores internos”
Él tampoco perdonó a las religiones del mundo, diciendo que los cismas en el Catolicismo, Islam e incluso el Budismo habían causado odio y destrucción en el mundo. “Más religiones, más odio. ¿Qué beneficio?”
“Más armonía, más paz”
El diálogo no fue de un solo lado. Tres estudiantes compartieron sus propias historias con el Dalai Lama quien escuchó atentamente cada una, particularmente el relato contado por Lucy Wang de 17 años de la escuela secundaria Point Grey.
La Srta.Wang contó su visita de verano a una aldea pobre en China donde vive su prima Ting.
Cada día, bajo un sol abrasador, Ting, de la misma edad de la Srta. Wang, vendía helado, reuniendo dinero para zapatos nuevos, un mejor paraguas y útiles escolares para su hermana menor.
Entonces una anciana de la aldea se enfermó, necesitando una operación que no podía pagar. Sin reconsiderarlo, la prima de la Srta.Wang volcó todos sus ahorros de verano –70 dólares- a la campaña de colecta de fondos.
La Srta.Wang le preguntó a Ting cómo ella podía renunciar a aquello por lo que tan duro había trabajado. Ting respondió “aquellas cosas pueden esperar pero la enfermedad no podía”
La Srta.Wang estaba profundamente conmovida e inspirada por la decisión sin egoísmo de su prima. Ella dijo que ahora está trabajando “cada día” para encontrar su nuevo objetivo de ayudar a los demás.
El Dalai Lama también estaba conmovido.
“Maravilloso, maravilloso” le dijo a la Srta.Wang, cuando su relato en video finalizó. “Yo admiro tu manera de pensar y también la de tu prima. Algunas veces yo creo que la compasión es más grande entre la gente pobre y sin educación”
Sentada en el escenario al lado del Dalai Lama, la seria estudiante de secundaria parpadeaba para contener las lágrimas.-
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Vínculos a esta entrada:
Crear un vínculo
<< Página principal