jueves, marzo 29, 2007

Ser feliz como un monje

Un distinguido sicólogo y neurocientífico que trabaja con el Dalai Lama para trazar el camino a la Felicidad ofrece una charla este jueves.

Por Marta Tarbell

The Telluride Watch (Colorado)

26 de marzo de 2007

¿Es la felicidad un derecho de nacimiento?

"Sí, de todas manera diría que sí", afirma Richard Davidvson, Ph.D., profesor de sicología y siquiatría en la Universidad de Wisconsin en Madison, como también director de su Laboratorio Brain-Imaging en el Centro Waisman.

Davidson viene a Telluride el jueves por la noche para ofrecer una charla abierta titulada "Ser feliz como un monje", en el Palm Theatre de 7 a 8:30 pm.

Recientemente nombrado una de las 100 personas más influyentes del mundo por Time, Davidson cuenta con un doctorado en sicología y neurociencia, y ha pasado 35 años investigando el cerebro humano y las emociones. Ha publicado unos 200 documentos sobre el sistema de circuitos cerebrales tras las emociones humanas, como también muchos capítulos y revisiones de libros de texto, y editado 13 libros. En 2003, Davidson fue seleccionado por la Academia Americana de Artes y Ciencias; un año después, entró a la Academia de Ciencias, Artes y Letras de Wisconsin.

"La felicidad se puede enseñar", dice Davidson, cuyo mensaje básico este jueves será: "Podemos cambiar nuestros cerebros al cambiar nuestras mentes".

Davidson pasó la primera mitad de su carrera "enfocándose en los cambios en el cerebro" asociados con desordenes de la emoción y el ánimo, la ansiedad y el autismo.

"Todavía hacemos ese trabajo", dice él de la investigación en los desordenes sicológicos y de ánimo, pero desde 1992, cuando se acercó al Dalai Lama con una petición para investigar las ondas cerebrales de los monjes en meditación, el enfoque cambió hacia un mayor entendimiento sobre "lo que sucede en el cerebro" de personas que experimentan emociones positivas, "y las formas en que podemos cultivar esas cualidades".

Con ese fin, Davidson ha pasado los últimos quince años investigando y representando las ondas cerebrales de los monjes en meditación – las ondas cerebrales que "son muy distintas", dice él, y revelar "la atención enfocada y la integración de redes a gran escala del cerebro" en aquellas personas que tienen entrenamiento en la meditación.

En cambio, dice Davidson, la representación en imagen del cerebro muestra que "a un individuo sin entrenamiento le es difícil enfocar su atención en un objeto por más de algunos segundos antes de que la mente comience a vagar".

Esto es porque "el estado del cerebro es el producto de nuestro condicionamiento, nuestras historias de aprendizaje y los medios en que vivimos". En el cerebro del meditador sin entrenamiento, explica él, "es típico que haya un diálogo cognitivo, mucho pensamiento al azar asociado al cambio que sucede de manera muy automática", un estado que a menudo se menciona en círculos de meditación como 'el cerebro del mono'. "Éste es el tipo de estado cerebral que se altera radicalmente mediante la práctica de meditación a largo plazo", explica él.

Davidson, quien medita diariamente entre 30 y 45 minutos, advierte que el modificar nuestro estado cerebral "toma años de entrenamiento". La meditación, él enfatiza, no es necesariamente "algo que uno pueda intentar en casa, por uno mismo", aunque, "nuestro trabajo sí muestra que incluso pequeñas cantidades de entrenamiento meditativo para personas totalmente nuevas en ello, pueden tener un efecto beneficioso que se puede medir".

La felicidad se puede aprender, dice Davidson, aun cuando "hay tanto en nuestra cultura que inculca el temor y otros tipos de emociones negativas.

"Todos nosotros venimos al mundo con una cierta propensión a la felicidad", explica, pero "tal como cualquier otra propensión, el llegar a niveles muy altos necesita de dedicación. Sin este proceso de alimentación no se puede llegar a realizar ninguna propensión". El resultado: "pensamos en la felicidad como una destreza – sin diferencia del aprender a tocar música o jugar golf".

Los humanos tienen un pie en la otra parte del reino animal cuando se trata de aprender la felicidad, explica Davidson, en gran parte gracias a nuestras "tendencias cooperativas innatas" que resultan principalmente del hecho de que "los humanos reciben el mayor tiempo de cuidados en el planeta". Para que los bebés humanos sobrevivan, "son alimentados y cuidados por un mayor período de tiempo que cualquier otra especie", lo que "establece en realidad las raíces de cooperación, compasión y bondad".

En cuanto a la proliferación de la brutalidad que parece abundar en nuestro mundo hoy, dice él, nosotros los humanos "simplemente dirigimos nuestra atención hacia las amenazas y peligros, y el lado negativo de la vida mediante los medios. No creo que esto represente nada fundamental sobre la condición humana".

Davidson es escéptico sobre el uso de los antidepresivos en Estados Unidos hoy en día, aconsejando a los usuarios que consideren el aprender "aquellas cosas que uno hace por uno mismo, en vez de tomar píldoras de manera externa" para alcanzar un equilibrio emocional.

"Mi propia visión es que están prescritos en demasía", opina él sobre los antidepresivos y que, además, "no sabemos cuales son los efectos secundarios a largo plazo de estos medicamentos. Necesitamos ver estas cosas con equilibrio", comenta él, "y ahora mismo, pienso que las cosas están torcidas hacia una dirección en particular.

"El entrenamiento mental es algo que visualizo como tan importante como el entrenamiento físico para mantener nuestra salud física", dice Davidson en su conclusión tras décadas de investigación del funcionamiento del cerebro humano. "Hoy la mayoría de las personas de clase media en los países occidentales creen que el ejercicio físico es bueno para su salud, e incorporan el ejercicio físico en su rutina semanal.

"Necesitamos preocuparnos de nuestras mentes de la misma forma en que nos preocupamos de nuestros cuerpos", sostiene. "Todos estaríamos mejor, y el mundo sería un mejor lugar".

Después de Telluride, Davidson viajará a India para reunirse con el Dalai Lama, con quien ha trabajado de manera regular a partir de 1992 cuando se le acercó con la entonces idea novelesca de "hacer investigación neurocientífica en los practicantes de meditación avanzados".

Quince años después, Davidson tiene una respuesta lista cuando se le pregunta sobre el alto grado de reverencia hacia el Budismo Tibetano en el mundo actual. "Se trata de una tradición contemplativa que es sumamente importante y poderosa", afirma él, "pero no es más poderosa que otras". Y mientras es cuidadoso de "no minimizar de ninguna forma la cualidad extraordinaria del Budismo Tibetano y otras formas de Budismo, Davidson también dice, "Creo que la razón por la que tiene el aura que tiene es por el Dalai Lama", señalando que ninguna otra tradición contemplativa tiene un líder de la estatura del Dalai Lama.

Contemplativa es la palabra clave cuando se trata de la ciencia de la felicidad, observa Davidson. "Cada una de las grandes religiones del mundo tiene un lado contemplativo", indica, "y los lados contemplativos de todas las grandes religiones son distintivamente no fundamentalistas".

El camino a la contemplación requiere de práctica, sostiene él.

"Con práctica suficiente, todos tenemos la capacidad de vivir vidas más felices", afirma. "El entrenamiento mental es algo que veo como tan importante como el entrenamiento físico para mantener nuestra salud física", y con ello, enfatiza, viene la mayor habilidad para tratar a nuestros compañeros "con compasión y bondad".

La charla abierta "Ser feliz como un monje" del Dr. Richard Davidson es gratuita, entre 7 y 8:30 pm en el Palm Theatre el jueves 29 de marzo. Para mayor información contactar al Ah Haa School en www.ahhaa.org o llame al 728-3886. Para mayor información sobre el Dr. Davidson y el centro Waisman visite http://brainimaging.waisman.wisc.edu.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Vínculos a esta entrada:

Crear un vínculo

<< Página principal